"Risas de antaño"
Desde hace tiempo me he aficionado a caminar, más bien porque no puedo estar quieto que por gusto o por pasear. Cada día recorro las callejuelas del barrio desde que sale el sol hasta que anochece. Cuando hace bueno me acerco hasta el muelle y me paso las horas alimentándome la envidia con los barcos que zarpan y desaparecen por detrás del Rompeolas. Mis sueños les acompañan en cada partida. Mis sueños y mis recuerdos de feriante de antaño.
Ya ve cómo paso el tiempo. Tantos años trabajando en las ferias, igual que mis padres, que mis abuelos y otros a los que no conocí, el oficio me venía de familia, pero creo que no hubiera podido hacer otra cosa. Poco veía yo el barrio entonces. Siempre con las maletas y la casa a cuestas de un lado a otro, tengo la sensación de haber girado muchas veces alrededor del mundo.
En aquellos tiempos los niños aún reían ¿Se ha fijado que ahora se hacen mayores antes de tiempo? Era lo mejor de la feria: aquellas risas que les salían tan de dentro y sus pequeñas miradas sorprendidas por la magia que les rodeaba. Entonces los niños creían en la magia ¿Sabe? A veces mi padre les hacía aparecer caramelos de las orejas y sus ojos se ponían redondos como canicas. ¡Y el olor! ¿Recuerda ese olor a algodón de azúcar y a manzanas acarameladas?
¿Qué puedo decirle? Se acabaron las ferias. Los tiempos cambian, usted ya conoce el final. La magia quedó encerrada en unos baúles que pronto se volvieron viejos, como nosotros. Ya nada es igual. Incluso el barrio parece más solitario sin los niños jugando en la calle. Ahora se pasan las tardes delante de esas pantallas que les vuelven tontos. Antes, cuando regresaba al barrio y los niños me veían, corrían tras de mí para que les enseñara algún nuevo truco o les explicara historias.
Ahora mis historias se las explico sólo a usted porque a los niños ya no les interesan. Me miran de lejos. “Loco”, me gritan. Qué sabrán ellos de locuras si en el fondo siguen siendo unos críos. Quizás es por eso no puedo estar quieto y entre estas callejuelas y los barcos del muelle sigo con mi vida, siempre de un lado a otro.

atapuerkiko dijo
No es casualidad que hayamos vuelto a recuperar con intensidad nuestros respectivos blogs, ¿verdad?
31 Enero 2008 | 03:23 PM