La llegada de Laura a este sitio no ha podido ser mas accidentada. Estuvimos los dos buscandonos mutuamente en el aeropuerto sin encontrarnos hasta pasado un buen rato. A mi no me dejaban entrar en el hall del aeropuertosi no pagaba, y a ella no la daba la gana de salir si yo no entraba.

Finalmente una vez nos encontranos, Laura pudo comprobar el maravilloso calor tropical de Delhi (la sudaba hasta el bigotillo) y las bondades del maravilloso hotel Ashoka. En este primer dia no hubo tiempo para nada mas, ya estaba todo cerrado. Tan solo pudimos ver a un grupo de perros que se peleaban por la migajas de un gato muerto y poco mas. La policia en Paharganj nos mando directitos para el hotel haciendo comicos aspavientos, antes de liarse a bastonazos con unos conciudadanos suyos.

El segundo dia estuvimos desayunando en el maravilloso Hotel Shelton y nos cundio bastante. Visita al mercado de Paharganj, Connnaught Place, maravilloso almuerzo en "United Coffe House", donde nos dio tiempo a atufarnos bastante bien con cervecitas y unos dobles de "100 Pipers" y los camareros encantados de la vida y de la cuenta que dejamos alli.

Ya casi de noche, Laura comenzo a tirar de VISA, adquiriendo bolsitos, bisuteria variada, etc, en el mercado Nepalí de Janpathy cenamos en una pseudo discoteca con restaurante muy curiosa. A decir verdad, de la llegada al hotel, ya bastante tarde, tan solo recuerdo la gana de dar de hostias al señor del riksaw cuando nos intento timar en el trayecto al hotel. Como se reia el cabron, y como le defendia Lalópez. ¡¡Maldito rufián!!

El tercer dia de estancia de Laurita en Delhi lo dedicamos a decidir si tirabamos para Benares para estar tan solo un dia, o dejabamos de hacer disparates. Hicimos el disparate y Laura compro ambos billetes de avion de ida y vuelta. Mi economia ya no esta para muchos trotes.

Uno de los momentos mas divertidos del viaje ha sido conseguir llegar al aeropuerto de vuelos domesticos de Delhi. Tras multiples engaños, malentendidos con taxistas o yoqueses llegamos con la incertidumbre de saber si el avion era el del Baron "Von Richtoffen" o era ya de finales del siglo XX. Tanto "Jet Airways" como "Spice Jet" nos dejaron muy satisfechos. Bastante mejor de lo que me esperaba: habia asientos, azafatas y todos los complementos.

Benares dejo encantada a Laurita. Nada la defraudo, ni el hotel donde la habitacion costaba 80 Rupias (Euro y medio al dia), ni la cama de marmol de Carrara que la prepararon, ni tan siquiera el que en el madrugon que nos dimos para ver amanecer se frustara, dado que llovia a mares. Tengo que decir que ha sido el unico puto dia de lluvia en Benares fuera de la epoca de Monzon de todo el puto año. ¡¡Tambien es mala suerte!!.

Luego todo esto se vio compensado cuando estuvimos de paseo por todos los Ghats mas interesantes y Laura fue invitada de excepcion en "Manikarnika Ghat" para ser bendecida por una santona y poder contemplar toda la ceremonia de quema de los muertos en la orilla del Ganges. Vio como quemaban a los ricos y a los pobres, todo un privilegio, si señor. Yo me mantuve a una distancia prudencial para evitar que me salpicaran los fluidos corporales de los muertos.

El retorno a Delhi estuvo cuajado de momentos memorables, lloviendo a mares, montados como dos autenticos "freakies"en un cicloriksaw, el tio pedaleando bajo la lluvia sin perder la sonrisa y yo con un ataque de ansiedad, buscando el Lexatin 750 mg. en el bolsillo de mi pantalon.

Cuando conseguimos llegar al Aeropuerto de Benares, que esta donde Cristo perdio el mechero, no habia ninguna zona de nuestros cuerpos que no chorreara agua. Los Policias estuvieron a punto de hacernos la ola cuando nos vieron entrar en el aeropuerto de esa guisa.

En la próxima y última entrega describiré como es posible pagar 120 Euros cenando en un Restaurante para millonarios en Delhi skin perder por eso la sonrisa, de cómo discutir de porque Gallardón es un magnífico Alcalde para la ciudad de Madrid y acerca de cuál es la mejor manera de mandar a tomar por culo a un taxista cuando te intenta engañar reiteradas veces.

¡¡En que hora regalé el Lexatin, que mala cabeza!!