Nos hemos preparado desde el amanecer, como los expedicionarios de "Al filo de lo imposible", para coger un "barquito", que nos llevara a "la entrada de los backwaters" (suena al castillo de iras y no volveras, pero no sera pa tanto).

Estamos en la divertida ciudad de Kollam, a donde llegamos la noche pasada, procedentes de las playas de Varkala (eso queda a unos 30-40 kms. de aqui: el tren es barato 10 Rs/por barba).

Lo mas caracteristico de esta ciudad, son los murcielagos gigantes (de verdad de la guena), criaturas estas, que cuando llega la noche se dedican a colgarse frente a la ventana de tu hotel, con el consiguiente susto cuando abres las ventanas para observar la magnifica vista de la laguna de Kollam.

Mas tarde, a la maniana siguiente descubririamos con la claridad y eso, que la laguna no era nada mas que un vertedero de basura con agua estancada, olores putridos y un puerto lleno de barcos de cuando Espania perdio la guerra de Filipinas.

Bueno, vamos con lo de la embarcacion de lujo. Pillamos un barquito que hace la travesia Kollam-Allepey (a partir de ahora se la conocera como Alepeich) muy prontito a eso de las 9:30 hrs.

Nos reciben con su amabilidad caracteristica: el Capitan Stubbing, el sobrecargo Goffer y la guapa azafata Julie (aunque esta vez lleva un espesobigote). El pasaje toma asiento y comienza el viaje.

Lo primero que nos damos cuenta es que "los backwaters" (sobrenombre de la red de canales de Kerala), deberia de ser rebautizada con el mas correcto nombre de "blackwaters" (aguas llenas de mierda).

Esto, unas pocasredes chinas (tipicas de la zona), bollitos de Coco tipicos de Kerala (regalados por unos turistas indios muy majos) y unos cocteles maravillosisimos, servidos por el guapo, elegante y siempre sonriente Isaac (mi camarero favorito) llenaron las primeras horas de travesia.

Con el avanzar del viaje, conocimos al patron de la embarcacion, que respondia al nombre de Rick. A eso de la una y media del mediodia, "nos obligo" materialmente a bajarnos en un pueblecito de la ribera en una parada rutinaria para comer. Habiaimpuesto revolucionario de por medio. Se ve que lo del viaje con Katherine Hepburn por el rio Congo, le dio facilidad para trabar amistad con los nativos, alla por donde va.

Aqui, comemos un rico arroz Basmati blanco cocido,sobre una hoja de platano, con varias salsas rodeandolo y amenazando con atacar (al arroz y al comensal). Los cubiertos para tal labor, no existian. Curiosa experiencia, similar a volver a la niniez.

Segun avanzaba la tarde, los paisajes han ido tomando una apriencia mas agradable, y puedo decir que al final lo que se puede ver, sin ya tanta contaminacion, tiene mucho encanto. Botes de madera, gente en las riberas haciendo sus cositas, ninios sonriendo y saludando como locos, todo ellol aderezado con una luz bonita de verdad.

Llegamos a Allepeich despues de ocho horitas de paquebote, disfrutando de una preciosa puesta de sol. Todo muy romantico y esas cosas.

La llegada a Allepeich, fue bastante tutubeante, por eso del acoso al que te someten estos angelitos. Yo lo comprendo, pero con tanto cansancio, optamos por enviar a hacer punietas a los mas pegajosos (los que te siguen aunque les digas que no) y nos hemos refugiado en un agradable hotel (de nombre "Springs Inn"), regentado por un vejete muy simpatico, aunque poco ducho en la lengua inglesa.
El sitio es muy acogedor, limpio y esta muy nuevo y ciudado (precio de baratillo:300 Rs.).

Como ya he comentado, el nivel de agobio al que someten los caza comisiones a todos los extranjeros que llegan en el barco de la tarde es importante (solo hay un barco desde Kollam).

Allepeich, es una ciudad pequenia que esta atravesada por un canal fluvial estrecho (de unos 7 - 8 metros), con bastante trafico. La gente se mueve como en Venecia, pero son todos mas morenos y ninguno viste Versace, Dolce Gabbana, etc.

Al final del canal, la ciudad se abre a aguas abiertas. En la zona de la izquierda, se amontonan en un dique todas las casas flotantes (House Boats) tipicas de la zona. Son todas de cania, y los propietarios viven de su alquiler a los turistas. Los backwaters, canales y demas, empiezan aqui.

La ciudad en si no da mucho de si, ni tiene ninguna cosa excepcional que merezca la pena. No tiene casi actividad nocturna (por no haber no hay ni Farolas). Por suerte damos con un autentico BAR de Indios: ya se sabe de esos bares con los adjetivos, casero, espartano; se vende alcohol de garrafa a borbotones, solo hay hombres y el nivel de ruido/gritos excede en mucho al trafico de la M-30 a.d.g (antes de Gallardon).

Pasad la sorpresa inicial, hemos tomado unas cervecitas y peido algo de picarya que no habia excesiva hambre (Ciudadito con las bolas de pollo picantes empanadas, Mon dieu).

Nos hemos percatado de que los Indios tiene la rara costumbre de ir al BAR, despues del curro- tajo - o cualquier otro sobrenombre castellano, y cenar o picar algo.

Hasta aqui todo normal, lo extranio es que cenando, todos sin excepcion, acompanian la comida con una botella de1/3 de litro de Ron de 42 Graditos, llamado "Old Cask" (fabricacion India, marca Acme of course). Como no podia ser de otyra manera espoleados por la curiosidad, compramos una botella del extranio bebedizo. Botella que caeria dias despues, tras un episodio de ansiedad nocturna (no fui yo y tengo pruebas fehacientes).