.ABRE DE NEGRO.
EXT. CALLE – EDIFICIO EUROPA – MADRID – DIA
ERNESTO, (30) años, pelo negro rizado, traje de chaqueta gris, camisa azul y corbata con el nudo ligeramente aflojado, sale del edificio. Anda con paso rápido, zigzagueando entre la gente. Mira su reloj de pulsera que indica las cinco y seguidamente dobla la esquina del edificio pasando junto al cartel que indica con una flecha la dirección al Metro.
INT. APARTAMENTO DE MARGA - MADRID – DIA
Desde el salón se ve el pasillo y la puerta de entrada de la casa. SUENA LA CERRADURA y la cara de ERNESTO se asoma a través de la puerta entornada. Espera un instante, la gira y entra despacio, sin hacer ruido, como si fuera un gato. El salón está en silencio, tan solo se ESCUCHA EL RUIDO QUE HACE LA NEVERA de la cocina americana. ERNESTO pasa junto a un butacón negro que hay frente al televisor y sin quitarse la chaqueta, se desliza a través del pasillo hasta una puerta entreabierta. Pasa al interior, cierra la puerta sin hacer ruido y SE ESCUCHA UN CERROJO que cierra desde dentro.
CUARTO DE BAÑO
Se ve a ERNESTO, de espaldas y ligeramente inclinado, reflejado en el espejo. Tomando como medida las palmas de sus manos, calcula la posición que ocupa en la estantería, un bote de desodorante. La etiqueta del bote dice: “HENO DE PRAVIA, desodorante para hombres”. ERNESTO describe la situación del bote en voz alta.
ERNESTO
A un palmo de la pared del fondo... a dos dedos del neceser con las cremas de protección solar...(enfadado) no joder, no....
Tiene el rostro descompuesto. Se pasa una mano por la cabeza, luego se restriega la cara con la palma de la otra mano, como queriendo borrarse el rostro. Se gira, baja la tapa del water que está levantada y se sienta pensativo.
Frente a él hay dos repisas de metacrilato. La que ocupa la parte de arriba contiene diferentes tipos de cremas de mujer y varios botes de desodorante femenino. En la repisa inferior, gel y champú femenino, un neceser rosado y un bote de desodorante masculino “Heno de Pravia”.
ERNESTO
(Voz en Off.)
(Enfadado) Joder lo pone bien claro.. en tres idiomas, cojones ...desodorante para hombre.. y no puede ser que ella lo esté utilizando... es lo único mío en este piso ... y además ella tiene tres desodorantes de mujer...
Tras la puerta cerrada del baño se oye UN RUIDO DE TACONES Y LA VOZ DE MARGA, (29) años, rubia, tez clara y pecosa, pechos contundentes, viste un traje de chaqueta, color beige y unos tacones a juego.
MARGA
(alzando la voz)
¿Cariñooo?..¿estás en casa?...
ERNESTO
Sí, estoy en el baño, ahora mismo salgo.
MARGA
(alzando la voz)
Date prisa o vamos a llegar tarde.
Cuando el RUIDO DE TACONES se aleja, ERNESTO se levanta y del interior de su chaqueta, saca un trozo de papel y un bolígrafo. Nerviosamente garabatea una nota.
.INSERTO. “Hola, soy el novio de ella. ¿Quién eres tú?. Yo llevo un año y medio con ella, ¿y tú?. Yo la quiero, pero si me está engañando, será mejor que lo sepa. No soportaría compartirla on otro. Firmado: Ernesto”.
Mete la nota en el desodorante, cierra la tapa y vuelve a colocar el bote sobre la estantería.
INT. CINE
ERNESTO no deja de moverse, estira las piernas, echa el cuerpo hacia delante y se frota las manos. Se reclina hacia atrás desinflándose sobre la butaca y estira las piernas. Aparenta estar concentrado en las imágenes, pero un instante después mira de reojo a MARGA. El rostro de ella se ilumina y apaga con los reflejos de la pantalla.
INT. APARTAMENTO DE MARGA - MADRID – ATARDECER
DORMITORIO DE MARGA
MARGA y ERNESTO están tumbados desnudos sobre la cama con los cuerpos mojados en sudor. MARGA ocupa el lado izquierdo de la cama. Tiene los ojos cerrados y su respiración es casi imperceptible. ERNESTO se inclina sobre el cuerpo de ella observándola. Con cuidado, se incorpora, y sale de la habitación.
CUARTO DE BAÑO
ERNESTO entra en el baño y se detiene ante el espejo. Su mirada se desvía hacia la estantería inferior. Su desodorante está colocado en la estantería superior junto a otros desodorantes de mujer. Se abalanza sobre el bote, desenrosca la tapa y encuentra una nota que desdobla y lee.
.INSERTO. “Hola soy FRAN, y no tenía ni idea de que ella tuviera un novio. Llevamos tres meses saliendo y no pienso dejarla. Me gusta demasiado y no voy a encontrar otra igual. Olvídate de mí, o de ella. Tú decides”.
SALON
ERNESTO entra en el salón, se dirige a la mesita del teléfono y coge un rotulador y un trozo de papel donde escribe nerviosamente.
.INSERTO. “Yo llevo un año con ella y la voy a pedir que nos casemos. Olvidalá. Firmado: Ernesto”.
Dobla la nota y la guarda con cuidado en el desodorante.
DORMITORIO DE MARGA
ERNESTO entra en la habitación. Se recuesta sobre la cama en silencio mirando a MARGA, su cuerpo desnudo, su rostro plácido y el pelo rubio vertido sobre las sábanas. Se tumba a su lado, llenando de besos el pliegue de su cuello. MARGA se despereza sonriente y se gira hacia él sin hablar ofreciéndole su cuerpo.
.CORTE A.
INT. APARTAMENTO DE MARGA - CUARTO DE BAÑO - MADRID – DIA
ERNESTO tiene un papel entre las manos con la tinta ligeramente corrida, aunque todavía se puede leer íntegro.
.INSERTO. “No me doy por vencido. Yo también le pedí que se casara conmigo y accedió. ¿A ti también te dijo que sí?. Firmado: Fran”.
ERNESTO está pasmado, entorna los ojos entre rabioso y desconcertado y tuerce la boca metiendo los labios hacia dentro.
.CORTE A.
INT. RESTAURANTE - MADRID – NOCHE
MARGA y ERNESTO charlan animadamente sentados en una mesa al aire libre junto a la barandilla. Desde la terraza del piso 21 se puede ver todo Madrid iluminado. El sumiller se acerca a la mesa y sirve el vino a ERNESTO. Este se lleva la copa a los labios y asiente con la cabeza dando el visto bueno.
Otros dos camareros vestidos de blanco inmaculado y pajarita, se aproximan empujando un carro de ruedas con varios platos dispuestos en la parte superior y comienzan a servirlos en la mesa, de forma mecánica.
.CORTE A.
La silueta de la pareja brindando se recorta sobre la imagen de las “Torres Kio” al fondo. ERNESTO coge la mano de MARGA y la susurra algo al oído. Ella le mira boquiabierta y empieza a llorar emocionada.
MARGA
(secándose las lágrimas con una servilleta)
Pensaba que no me lo ibas a pedir nunca... dime que me vas a querer siempre... anda promételo...
ERNESTO
(con los ojos muy abiertos)
.. lo prometo...
MARGA
(tomándole por la muñeca)
Llévame a casa ahora mismo, mi amor...
ERNESTO
(Al Maitré)
Por favor, traiganos la cuenta.
.CORTE A.
INT. APARTAMENTO DE MARGA – CUARTO DE BAÑO - MADRID – AMANECER
ERNESTO en la ducha, lava su cabello con un champú femenino para cabellos teñidos o permanentados, masajeándolo suavemente con sus manos. Se coloca bajo el chorro de agua y manteniendo la cabeza erguida y los ojos cerrados, se aclara el pelo. ERNESTO, cierra el grifo y agarra una de las dos toallas del toallero.
Se ata la toalla sobre la cintura y se acerca a la estantería de metacrilato. Coge el bote de desodorante “Heno de Pravia” y abre el cubo de basura que hay bajo el lavabo y lo tira. Después, agarra uno de los tres desodorantes femeninos que MARGA tiene en el estante superior y lo usa.
Frente al espejo húmedo, se mira sonriente con gesto de vencedor. Respira hondo con cara de gozo.
.FUNDE A NEGRO.

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizá donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta... donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas... había una vez una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores y donde miles de verdes se reflejaban permanentemente...
En un estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse, haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y, desnudas, entraron al agua.
La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se bañó rápidamente y más rápidamente aún, salió del estanque...
Pero la furia es ciega, o por lo menos, nos distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró, que resultó no ser la suya, sino la de la tristeza...
Así vestida de tristeza, la furia desapareció en el bosque.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y, sin apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del agua. Ya en la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.