Del mismo modo, que la eterna frase, ¿que prefieres carne o pescado?, uno de los elementos de discusión más interesantes en los patios de los colegios de media España, desde que pasaron por Televisión la revolucionaria serie "Twin Peaks", fue: ¿qué prefieres a la rubia muerta y sin enterrar o a la morena viva que hace virguerías con los rabitos de cereza?
Yo, no obstante, y a pesar de haber vivido de cerca episodios de erotismo circense similares, siempre me decanté por mi Laurita, mi Laura Palmer.
Por que, ¿quien no soñó alguna vez con encontrarse con la ínclita Laura Palmer en un callejón oscuro?.

Tengo que decí que Laurita y su colega estan en mi frigorífico secuestradas y que ya llevan un tiempo!!! la verdad que ya no se si quiero que las rescaten pq mis filetitos y pescaditos congelados cuando los saco del congelador salen con una sonrisa.......... comprometedora ,vamos!!,que me planteo meterme en el congelador!!!!!..............creo que puede ser una motivación para esta vida perecedera que nos estan ofreciendo desde hace algún tiempo.tu te paras te mantienes igual y el tiempo pasa y las cosas pasan ,por lo menos no nos quedamos en las mismas historias de siempre .que falta nos hace salir de ellas!!!! je,je.Así que NI SE TE OCURRA PEDIR UN RESCATE POR ESTAS DOS PRINCESITAS LAS CUALES DAN UN TOQUE DE ALEGRÍA A MIS PLATOS DEL FIN DE SEMANITA;ES MAS EL LAGARTO PODRIA ESTAR EN PELIGRO Y SE LE PODRIA HACER UN HUEQUECITO EN ESE CONGELADORCITO!!! ASÍ QUE..... TÚ VERÁS////
... Yo las he visto. A las Barbies, me refiero. Puedo corroborar la tranquilidad con la que viven ahí metidas, en ese congelador. Pero será mejor que alguien las saque, sino pueden llegar a convertirse en las protagonistas de una nueva leyenda urbana, como aquella otra de Walt Disney... ¿Acaberemos todos juntos criogenizados en un congelador?
bueno, no me parece raro. Yo tengo unos amigos que utilizan el congelador como caja de herramientas. Cierto. Un día en su casa les pregunté que dónde tenían un martillo y me dijeron que estaba en su sitio. ¿Cual es su sitio? pregunté. El congelador, contestaron. Abrí el congelador y allí estaba un martillo con el mango de madera muy frío. Lo utilicé y lo volví a dejar en su sitio. Cuando pregunté porqué lo tenían allí me respondieron que sólo lo usaban para golpear los cubitos de hielo y entonces si no lo sacaban de allí, no tendrían problemas en darle su correcto uso. El problema es que a veces queda sepultado por demasiados quintos de mahou. Otra conocida mía, hace tiempo que dejó de ser mi amiga, me explicó una vez que hacía una especie de vudú. Para desearle el mal a alguien, o enfriar una relación con alguien que le caía mal, escribía el nombre de la otra persona en un papel y lo metía en el congelador. Allí las frigorías harían el resto. El caso es que le funcionaba. Pero creo que influía má el efecto teléfono, eso de no llamar y no contestar a sus llamadas. Así que desde entonces no me sorprendo por las cosas que albergan los congeladores, aunque sean dos bellezas de látex.
Ciertamente, las barbies siempre han sido algo frígidas, no sé si porque nunca encontraron al Ken apropiado, o por tener el coño sellado con plástico. El caso es que en el congelador, deben estar como en casa.
Firmado: Niño Melón, Jr.